miércoles, 18 de febrero de 2015

Onicofagia

Hoy hablamos de la Onicofagia o de la “Manía de morderse de las uñas”. Qué es y qué estrategias tenemos para evitarlo. 

¿Qué es y cómo se manifiesta?
Imagen extraída de Google Imágenes
La onicofagia, comúnmente conocida como el hábito de comerse o morderse las uñas, es una alteración de tipo nerviosa en la que la persona que lo sufre exterioriza su patología psicológica a través de este hábito. En la mayoría de los casos estas alteraciones nerviosas son estrés, ansiedad, nerviosismo frente a alguna situación concreta, miedos, inseguridad, insatisfacción, etc.
Se considera un tic nervioso porque muchas veces el paciente no se da cuenta que está mordiéndose las uñas ya que lo hace como un acto instintivo. Se puede presentar en cualquier grupo de edad pero la incidencia predomina en el sexo masculino y en niños y adolescentes.

Importancia sobre la salud
Aunque a simple vista sólo pueda parecer un problema estético por el aspecto que adquieren las uñas. En el fondo, es un problema más grave que pone en juego la salud del individuo.
Principalmente, se debe conocer el problema psicológico que da lugar a la onicofagia y trabajar para resolverlo, por ejemplo, si la causa es el estrés, se tomarán las medidas oportunas para reducirlo como disminuir las actividades cotidianas, disponer de tiempo libre para relajarse, practicar la meditación etc.  Hay que tener en cuenta que la población joven es la más predominante con lo cual nos puede hacer pensar que la onicofagia puede ser el primer indicador de que algo no va bien y puede ser un buen momento para abordarlo.
En las uñas se encuentran normalmente una gran carga bacteriana lo que puede producir una gran probabilidad de padecer caries. Además debido a la gran precisión que se requiere para la mordida, la mandíbula puede verse afectada produciéndose deformaciones de las piezas dentarias para “adaptarse” a las necesidades.
En el caso de ingestión o aspiración puede dar lugar a infecciones o inflamaciones internas de la faringe o el tracto respiratorio.
En cuanto a las manos, la acción mecánica de la mordedura constante hace que las uñas se debiliten, tengan mal aspecto y en algunos casos, llegue a faltar por haber sido arrancada, hecho que incrementa la posibilidad de infección y de aparición de dolor.

Tratamiento
Cómo se ha comentado anteriormente el tratamiento principal será abordar debidamente el problema que lo produce. A nivel local, existen esmaltes de uñas que dan un sabor desagradable al mordisco de forma que poco a poco la persona sea consciente y abandone el hábito.

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