Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico
En muchas ocasiones realizamos deporte para
sentir nuestro cuerpo firme y tonificado sin ninguna duda sin embargo, cuando desde
nuestra farmacia, recomendamos fortalecer el suelo pélvico para mejorar el
bienestar de la musculatura interna y entre otras cosas, evitar las pérdidas
urinarias (actuales o que puedan aparecer en un futuro), la gran parte de
nuestras clientas nos preguntan extrañadas si realmente merece la pena y que
hay de cierto en ello. En la entrada de nuestro blog de hoy, haremos un leve
repaso al tema y recordaremos la importancia de realizar periódicamente estos
ejercicios.
¿Qué es el suelo pélvico y qué importancia
tiene?
Llamamos suelo pélvico al conjunto de músculos
situados en la parte inferior de la pelvis. Esta musculatura es de vital
importancia en el cuerpo humano pues es la encargada de sostener la uretra, la
vagina, el útero, el recto y el ano. Esta musculatura ejerce una elevada
presión abdominal que se acentúa con diferentes etapas cuotidianas de la vida
como por ejemplo, al hacer ejercicio físico, al sostener el peso del útero
durante el embarazo, etc., la edad
también acentúa la debilidad muscular ya que produce una pérdida de tono
muscular. Cuando los músculos del suelo pélvico son débiles, cualquier pequeña
presión sobre la zona abdominal como estornudar, toser o simplemente agacharse
no puede ser soportada y se produce la pérdida urinaria.
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| Imagen extraída de Google Imágenes |
¿A quién
va dirigido los ejercicios?
Estos ejercicios, llamados ejercicios de
Kegel, van dirigidos a toda la población, pero principalmente a la población
femenina por ser la que mayor incidencia de incontinencia urinaria presenta. La
población diana que debería comenzar a practicarlos dentro de su rutina diaria
serían: mujeres que presentan incontinencia urinaria, mujeres que quieren
preparar un embarazo saludable y mujeres que acaban de dar a luz y han de recuperar
la tonicidad vaginal.
¿En qué consisten estos ejercicios?
Estos ejercicios son muy simples y requieren
poco tiempo para practicarlos. Como cualquier musculo de cualquier parte del
cuerpo, el entrenamiento se basa en la contracción y relajación del músculo
ejercitado.
Los fisioterapeutas recomiendan iniciar el
ejercicio identificando la musculatura implicada. Para ello, se aconseja que se
contraiga la musculatura de la vejiga urinaria como si se quisiera evitar la
salida de la orina. O bien, imaginar que en la vagina hay un tampón menstrual y
debemos evitar que se salga y caiga. O bien, contraer las nalgas para evitar
que salga una flatulencia. Hay que identificar bien los músculos del suelo
pélvico ya que no se deben contraer los del abdomen ni los muslos.
Una vez reconocido las contracciones que se
deben hacer, se pasará a realizar las rutinas de los ejercicios que se basaran
en contraer durante cinco segundos para luego relajarlos durante cinco segundos
más. Y repetir este ciclo diez veces.
Poco a poco, se deberá notar que
aguantamos sin esfuerzo la contracción. En ese momento, hay que ir
incrementando los segundos (tanto de contracción como de relajación) hasta los
diez segundos. Los ejercicios se deberían repetir tres veces al día y en
diferentes posiciones (de pie, sentada y acostada).
¿Se debe utilizar algún material para hacer
los ejercicios?
En principio los ejercicios se pueden hacer
libremente, sin necesidad de más ayuda que la de contraer y relajar. Sin
embargo, existen ejercitadores especialmente diseñados para incrementar la
tonicidad de la zona. Consiste en pequeñas pesas de diferente graduación, para
incrementar la resistencia muscular, de esta forma se consigue incrementar la
contracción y con ello la tonicidad muscular optimizando los ejercicios.
Bibliografía
http://www.tena.es/

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